25 AÑOS

Por Delia de Oro de Machado – Co-fundadora y Directora General

Estoy aquí parada, mirándote, surgen uno a uno los recuerdos y me invade la nostalgia.

Me transporto a aquel primer día que Alejandra Machado me llevo a conocerte.

Ahí estabas, majestuosa quinta… No podía creerlo, era un sueño que creía imposible de realizar: ¡que te trasformaras en nuestro Colegio!

Cómo has crecido. Cómo has cambiado. ¡Que trasformación!

Vuelvo a mirarte y te recuerdo como aquel día.

 

La entrada: el mismo portón, intacto, imponente, como diciendo “ACA ESTOY para que me contemplen, para que se den cuenta de que existo”.

Pero tu entorno ha cambiado.

Estabas rodeado de una muralla de ligustro muy tupida y gruesa, diría que de 1 metro, sin exagerar.

Y con el tiempo cambiaste, hubo que extender tu dimensión para dar paso a mayor comodidad. Te contemplamos hoy con una pared gigante e imponente que te da modernidad y categoría.

Luego se construyó del lado izquierdo el Nivel Inicial, dándole independencia.

Entremos. Antes encontrábamos naturaleza pura: árboles enormes que nos cobijaban del sol y del calor, arbustos, plantas, césped, un banco cómodo de plaza para contemplar, soñar… un inmenso parque con pinos. Aún nos quedan dos grandes, para recordar los viejos tiempos y sentir que no todo se va.

Largo, fresco y cálido a la vez, era el sendero rojo que nos recibía para llegar a la centenaria casona, que se yergue en el medio del terreno de piedritas rojas, que resaltaban en el verde de la vegetación. Ahora es un camino asfaltado, bordeado del lado izquierdo por el cerco de madera del patio de Nivel Inicial con sus juegos, y del lado derecho por la cancha de deportes.

A la izquierda de la casona encontrábamos tu piscina, que se utilizó hasta hace poco tiempo, en que se privilegió el espacio para recreos y eventos.

A la derecha, tu cochera se convertiría en aula, integrándose a las que se construirían en el parque trasero, donde la torre del molino dejaría paso al patio principal de la escuela.

En fin, lo demás está a la vista: a medida que fuiste creciendo, se construyeron más aulas a continuación de la antigua cochera. Y luego vino el primer piso. Y después el segundo. Y las aulas del Jardín y un predio deportivo más grande, y el nuevo SUM…

Nos cuesta imaginar cómo será la escuela en los próximos 25 años, en esta época en que los cambios culturales, sociales y tecnológicos suceden permanentemente, pero estamos seguros de que tú, Colegio José Antonio de Oro Ocampo, estarás allí, adaptándote a algunas transformaciones, pero impulsando y siendo protagonista de muchas de ellas.