Una Promesa inesperada…

Ya a principios de marzo se comenzó a organizar una de nuestras fiestas tradicionales: la Promesa a la Lealtad a la Bandera en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral. Pero nadie imaginó que iba a ser tan distinta…

El Acto del 20 de Junio es esperado, y luego recordado por nuestros alumnos, por su escenario imponente: Compartir su Promesa a la Lealtad a la Bandera junto a otros colegios, a los nuevos soldados que proclaman su Jura, y a los familiares de todos ellos. Miles de personas en una inmensa plaza, en perfecta formación, con la banda militar y el desfile creando un clima muy especial.

Y este año se consideraba especial, por ser el bicentenario del paso a la inmortalidad del Gral. Manuel Belgrano. Y fue especial… pero de un modo impensado.

La extensión, quincena a quincena, del aislamiento obligatorio, llevó a reinventar el acto, de modo virtual. Pero dejemos que Verónica Barrios, docente de Ciencias Sociales de 4° Año, y Marisa Gamboa, Coordinadora de 2° Ciclo, ambas encargadas de llevar a cabo este acto, nos cuenten:

«Se invitó a las autoridades del Regimiento de Artillería 1 y a la Banda militar “Ituzaingó”, al mando del Director jefe Mayor de Banda Sergio Mastrandrea, quien también es padre de alumnos de nuestra Institución.
Por medio de Zoom realizamos la reunión de producción junto con los responsables de ceremonial y del realizador Gabriel Vázquez Monico quien estaba con la Dirección Audiovisual. Propusimos un ensayo en tiempo real, por lo que convocamos a los integrantes del acto que debían realizar su participación.
La responsabilidad de las docentes fue importantísima, trabajar en sus clases, motivar a los alumnos y generar ese amor por nuestra historia y compromiso ante la promesa de nuestro símbolo patrio.

«Durante todo el mes de junio comenzamos a conocer y profundizamos sobre la vida de un gran prócer argentino: Manuel Belgrano. Y mientras que lo conocíamos a él, también nos conocíamos un poco más nosotros, porque al ver la biografía de este grande ellos también pudieron escribir sus biografías y algunos hasta lo hicieron con fotos.

En este camino de conocer y aprender qué cosas hacía este grande, pudimos entender que mucho se pierde si no se comparte. Sus frases, que resonaban constantemente en medio de las investigaciones, y el deseo de conocerlo más, sus luchas y batallas ganadas y otras sin decoro, en fin, cuán grande fue nuestro prócer Manuel Belgrano. Cada día lo vamos queriendo más y más. Los chicos eligieron la frase que más les gustaba para decorarla y colocarla en sus escritorios.

Llegó el 20 de junio y comenzamos con mucha alegría y nervios nuestro primer acto virtual. Se encontraban todos presentes, familias, docentes de segundo ciclo, profesores, equipo Directivo y Representante legal. Todos los niños felices, se vivió un momento muy emotivo que quedará en nuestra memoria y de todos los alumnos de 4to. del 2020 con su Promesa de Lealtad a la Bandera. Así lo expresaron antes y después del acto por medio de escritos, y algunos, los menos tímidos, por video.»

Como detalles formales del acto, fue portadora de la Bandera Nacional, la docente Flavia Martínez. Saludaron a los alumnos y dirigieron palabras alusivas, la Directora de Primaria, María Laura Machado y la docente de 4° Año Florencia Ciuccio. Tomó la promesa a los alumnos, la Directora General de la Institución, Sra. Delia de Oro de Machado. Participaron, además, la Banda Militar Ituzaingó e integrantes de Ceremonial del Regimiento de Artillería 1, ambos pertenecientes al Ejército Argentino, con asiento en Campo de Mayo.

El Secundario se fortalece ante la pandemia

Nos encontramos a tres meses del inicio del ciclo lectivo 2020 y, por el momento, no tenemos certezas ni precisiones sobre el retorno a las clases tal y como las conocemos. Apenas nos encontramos presencialmente con nuestros estudiantes en contadas oportunidades e, incluso, muchos docentes no llegaron ni a presentarse frente a su alumnos y alumnas dada la celeridad con la que se desencadenaron los hechos en los primeros días de marzo.

Todo ciclo lectivo se inicia con el cierre del anterior, sin embargo, ninguna idea, plan o propuesta que comenzara a diseñarse allá por diciembre del año pasado, ha podido ser puesta en marcha como fuera pensada originalmente y, en el mejor de los casos, debió reformularse para adaptarla a la virtualidad, que se ha convertido -al menos por el momento- en la “nueva normalidad” de la educación.
A lo largo de estos meses, hemos intentado acompañar y contener a los alumnos de nuestra institución, trabajando “codo a codo” entre todo el plantel docente y con el acompañamiento y orientación de directivos y autoridades. Hemos realizado un esfuerzo significativo por sostener la calidad educativa que a diario brindamos, sorteando todo tipo de circunstancias adversas, la mayoría de ellas vinculadas con la heterogeneidad que la tecnología nos propone, tanto a docentes como a estudiantes.
A pesar de haber actuado rápidamente y de haber organizado un plan de contingencia a nivel institucional desde el momento en que las clases fueron suspendidas, las primeras semanas fueron las más complejas: la incertidumbre que planteaba el escenario no permitía diseñar una planificación que otorgue previsión a la labor docente, un horizonte de expectativas factibles de ser cumplidas. Toda modalidad de trabajo debía ser repensada y puesta a disposición de los estudiantes de manera virtual, ajustando cada estrategia en función de la situación particular de cada alumno y de cada alumna, de cada familia, para que nadie quede por fuera de nuestro trabajo.
Con el correr de los días, comenzamos a darnos cuenta que dependíamos más de los tiempos que la propagación del virus imponía, que los impuestos por el calendario escolar. Las carteleras fueron convirtiéndose en fotos que circulaban por Whatsapp, los actos en videos, las tareas se enviaban por correo electrónico y las clases… por Zoom.
La nueva normalidad docente comenzó con la suspensión de clases presenciales y nos encontramos trabajando bajo una modalidad para la cual no fuimos formamos. La tiza y el pizarrón se convirtieron en pantallas, el aula en distanciamiento y los procesos de enseñanza aprendizaje están mediados por el celular.
El contexto nos ha impuesto una modalidad de trabajo que apeló a nuestra profesionalidad, demandándonos una inversión de tiempo en nuestras tareas mayor a la habitual. El diseño y adaptación de actividades para el plano virtual ha implicado destinarle extensas horas en el ámbito doméstico, espacio que normalmente reservábamos para el desarrollo de la vida privada. Hasta que todo pudo ponerse finalmente en marcha y sobre ruedas, sólo los docentes entendían a los docentes, y sólo los profesores podían acompañar a los profesores. Sin embargo, y a diferencia de otras actividades que al día de hoy pueden encontrar a sus trabajadores circulando con autorización por las calles -al menos para ir y volver de su trabajo-, el futuro inmediato plantea a la docencia una situación de encierro que continuará y una modalidad de trabajo que se está afianzando, en vez de comenzar a planificar el regreso a clases presenciales.
En este cont  exto, compartimos nuestro hogar con nuestras familias, cada una con una composición distinta, pero que requieren de nuestra atención y acompañamiento, como nosotros también necesitamos de nuestros afectos. Todos los docentes del Colegio Secundario José Antonio de Oro Ocampo nos encontramos en la misma situación adversa, producto de la cuarentena y de la distancia de nuestros seres queridos. Sin embargo, no dejamos de ser positivos, apoyándonos mutua y virtualmente a diario, siendo consciente que, al igual que otros malos momentos, este, también pasará. Ya nos volveremos a reencontrar, a compartir mates, a realizar reuniones y, por sobre todo, a poner en marcha la modalidad de enseñanza para la cual nos formamos y mejor sabemos aplicar: dentro del aula, cara a cara y con el pizarrón de fondo.